miércoles, 9 de noviembre de 2011

The coffe of my life.

Un día cualquiera, de un mes cualquiera, sin que nada especial hubiese pasado en los momentos previos, empezó a sentir que era él. Que lo había encontrado, era lo que llevaba toda su vida buscando.
Él no tenía nada de lo que ella buscaba, pero sabía que era perfecto. Porque ni tenía los ojos claritos, ni era especialmente atrayente. Pero era él. No había duda.
El único problema es que era un completo desconocido, y que, mientras ella pensaba todo esto, el se iba alejando. No lo podía permitir, no podía permitir que el se marchara sin más.
Así que a partir de aquel día, empezó a ir por aquel sitio. Y cada mañana estaba él allí, comprando siempre un café que luego se iba bebiendo mientras proseguía.
Y pasaban las semanas, y pasaron los meses y ella seguía observandole a diario.
Hasta que un día, llegaba ella tarde al lugar dónde vería al amor de su vida, iba corriendo, desesperada por aquellas calles tan atestadas de gente de una ciudad cualquiera. Iba concentrada en llegar a aquella cafetería de la pequeña plazuela. Esquivaba a la gente como podía hasta que se chocó con alguien
-¡Lo que me faltaba! Me has echado todo el café encima...
+Lo siento, lo siento... iba con prisa, de echo he tenido que comprar el café en una cafetería cualquiera porque no tendría tiempo de llegar a la de siempre. Pero bueno, ahora lo minimo que puedo hacer es invitarte a uno, ¿Quieres?
Entonces ella levantó la vista y descubrió que era él. El chico del café, el de la sonrisa de echarse para atrás, el de los ojos oscuros y profundos. Él.
Y aquel café fue el mejor de su vida, a pesar de que no le gustaba nada.
Y ahora, cada mañana, van el y ella, a la cafetería de la plazuela, de una ciudad cualquiera.

domingo, 6 de noviembre de 2011

We found love.

Es como estar gritando y que nadie te escuche. 
Se cuanto te quiero, pero a veces nos duele...
Nos pasamos el día riendo y haciendo estúpideces, confiamos plenamente el uno en el otro y llevamos una vida de lo locos que solo dos jóvenes soñadores podrían soportar. 
Sabemos que no por mucho tiempo podremos soportar este ritmo de fiesta frenética cada noche y largas mañanas de resaca cada día.
Pero nos amamos.
Y sencillamente nos perdemos en las copas de licor con tanto beso que nos hace perder la noción del tiempo.
Y se nos escapa, se nos escapa el tiempo.
¿Pero que podemos hacer? 
Reír y querernos, aprovechar lo poco que nos queda hasta que nos mate tanto alcohol o muramos de amor.
Quiéreme, que esto durará para siempre.