miércoles, 30 de mayo de 2012

Humo en el espejo.

-Y según tú.. Nos conocemos, ¿no?
+Eso diría, tienes una cara peculiar, no sé, me suenas.
-¿Sí? Yo diría que somos unos desconocidos..
+Espera.. espera, ¡Ya lo tengo! .. ¡Alex! ¿Verdad?
-Si, bueno, eso solía ser yo.. o eso era lo que la gente creía..
+¿Pero tú te ves? ¿Qué ha pasado? ¿Qué fue de ti?
-Pues.. por una cosa o otra, mírame, si no tuvieras esa memoria tan desarrollada probablemente habría pasado desapercibido, en realidad vine a buscarte, a verte, pero no esperaba que repararas en mí.
+Esa voz no se olvida.
-Será lo único que no me ha cambiado.
+Venga, es imposible olvidar días y días hablando contigo, tardes enteras de risa, y noches de.. bueno, ya sabes, esas noches.
-Vaya verano el del 97..
+Vaya invierno el del 98...
Silencio. Miradas. Más silencio
+¿Por qué has vuelto a buscarme?
-Porque sencillamente tenía que recordar como era yo. Sí, es puro egoísmo, pero es que no me reconozco ni en los espejos..
+Quizá si apagases ese cigarro el humo te dejaría ver mejor..
-Es para controlar los nervios.
+Tonterías, tú antes nunca lo hacías. Toma, coge ese espejo, dame el cigarro, mírate.
-¿Llevas un espejo en el bolso? Claro, como siempre.
+Dime, ¿Cómo te ves?
-¿Qué como me veo.. pues, ponte un segundo aquí.
+¿Aquí?
-Sí, ahí, perfecta. Vaya. Ahora sí que me veo completo.
+No recordaba que olieras así de bien. Oh, en serio. Tu perfume es..
-No recordaba que tus manos fueran tan suaves..
+No recordaba que hubiera tanta tensión..
-Ni  yo, pero no tengo ningún problema en resolverla.
Amor. Besos. Más Amor
+No recordaba que besaras tan bien.
-Nunca he podido olvidar tus besos.


sábado, 26 de mayo de 2012

Magnético.

Si empezábamos el juego, teníamos que jugar los dos.
Pero al parecer te retiras sin avisar, y como siempre vienes y vas con la rapidez que a mí me falta y la frescura que te sobra.
Me contradices, te contradices, me das la razón, me discutes.
Y te niego que tengas razón, pero a la vez afirmo lo dices.
Pero es que somos infantiles y nos sobra madurez.
¡Ay querido! El día que nos pongamos de acuerdo se acabará el mundo, se extinguirán las palomas, no habrá moras silvestres, no habrá ni inviernos ni veranos, ni sol, ni luna... no habrá vida.
El problema es que las discusiones nos encantan, quizá porque duran más que nuestras conversaciones amables, y por mucho que nos engañemos, el tiempo no parece ser tiempo cuando estamos juntos.
Otro problema es  cuando a primera vista eres enfermedad, pero si lo miras mejor, eres también remedio; o cuando pienso que me tensas pero descubro que me pone más de los nervios que no estés.
Y es que a mí me encantan las cosas complicadas, soy una chica de rompecabezas, de cubos rubik, de gente como tú.
¿Sabes ese momento en el que algo opuesto no puede ni verse?
Pues eres algo así. Cuando repeles, atraes. Cuando atraes, repeles.

miércoles, 23 de mayo de 2012

La Primavera se llama como tú.

Bailaría contigo cientos de valses.
Las fiestas de etiqueta no son lo nuestro, aún así recuerdo un par de piezas bailadas en vaqueros. 
Bailaría cada día una nueva pieza, incluso me pondría tacones solo para embellecer nuestras coreografías. 
Un, dos.. sigue contando, porque yo y mis patosos pies ya perdimos el ritmo. 
Tres, cuatro.. vaya, parece que esto de girar tampoco se amolda a lo torpe que soy. 
Y me caigo siete, e incluso, 8 veces, y tú sigues ahi en pie, sin perder ni un paso, esperando a que me reincorpore para verme morir de vergüenza al intentar seguir el baile. 
Quizá tú tampoco eres tan buen bailarín... el problema está en que cada defecto que tienes lo convierto en una virtud. 
Y si no me regalas flores, será porque no quieres verlas marchitar.  
Y si no me hablas, es porque no me quieres aburrir. 
¿Pero quién quiere primaveras teniéndote a tí para convertir todos los meses en abril? 
Pasaría contigo todas las mañanas de mi vida.
Madrugar no es lo mío, pero puedo vivir eternamente muerta de sueño siempre y cuando me ofrezcas un café cada día, a las 7. 
Yo intentando mantenerme en pie a esas horas y tú tan activo, tan hablador, tan alegre como siempre, tengo la impresión en que ni siquiera reparas en mis ojeras. O es que finges no verlas. 
Mientras yo deseo volver a meterme en la cama, tú ya me estás contando todos los planes que vamos a tener para hoy. No paro de pensar "¿En qué momento me dejará echarme una siesta?"
Quizá también eres un dormilón, el problema está en que cada defecto que tienes lo convierto en una virtud. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Nadie dijo que fuera sencillo.

Un día, sin más, surge lo que se suele llamara "para siempre".
Y nos lo creímos, y lo vivimos, y nunca ha habido un segundo desperdiciado mientras estamos juntos, y nunca ha habido una palabra inútil en esas conversaciones y nunca ha habido un silencio incómodo. 
Pero te pierdes. 
Y te pierdes cuando yo me doy cuenta que gracias a ti me he encontrado, me dejas sin brújula, esperando que me guíe por arte de magia. ¿No te das cuenta de que la magia eres tú?
Quiero que me preguntes, que me cuentes tus secretos, que sonrías conmigo, que para decir "hola" no haga falta ni pronunciarlo. 
¿Entiendes cuando te digo que te necesito? 
Tal vez no te lo he dicho nunca.. 
Quizá espero que entiendas muchas cosas que no te he dicho, muchas cartas que sigo teniendo, muchos abrazo que me he guardado.
Nadie dijo que fuera fácil, pero tampoco tenía que ser tan complicado. 
'Tú con tu lógica aplastante y yo con mis intentos desesperados por contradecirte en aquello que está más que  demostrado por tu absurda estadística'
¿Qué quieres que  te diga?  
Porque se me pierden las palabras, se me van los pensamientos en vacío y las buenas ideas parecen locuras. 
'Si no te das cuenta de lo mucho que me está costando encontrarte de nuevo, es porque quizá no te has encontrado ni tú mismo. Pero así no funcionan las cosas, a oscuras no sabré donde estás, sin pistas me pierdo más aún.'



domingo, 13 de mayo de 2012

Un mundo en tus ojos.

La selva de cemento, ese lugar donde en cinco minutos llegas a cualquier parte, pero que a la vez todo parece estar a kilómetros de todo.
Allí estaba yo, perdida entre ladrillos, con los zapatos empolvados, andando, o corriendo. No me acuerdo bien.
Y apareces, con esas pintas de perdido, sujetando un mapa arrugado de tantas veces intentar doblarlo erróneamente, con unas gafas de Sol totalmente innecesarias teniendo en cuenta el poco sol que luce.
Llevas los zapatos recién encerados, negros, brillantes, te quejas del tráfico, te quejas del ruido. 
Ay querido, la ciudad no es para tí. 
Te acercas, y me preguntas por cierta calle, de esas que todo el mundo nombra, por las que todo el mundo pasa pero nadie sabe donde está. 
Y yo no soy la excepción.
Con talante aburrido y sin siquiera pararme a pensar dos segundos te respondo que no sé donde está. Vaya borde he parecido. 
Me dispongo a largarme, maldiciendo tu interrupción, pensando "No tengo suficientes problemas como para que venga este a molestarme con los suyos" 
Y entonces me respondes con un "Muchas gracias de todos modos" que a pesar de que espero que esté cargado de sátira solo siento sinceridad y cierta desesperación.
Entonces, instantáneamente reacciono. Levanto la vista por primera vez desde que te vi de lejos y reparo en que te has quitado las gafas, que luces una preciosa camisa y roja y.. y.. vaya. ¡Qué ojos!
Por un momento la ciudad parecía dispersarse, y entonces aparecía un bosque, un bosque todo comprimido en ese verde de tus ojos.. ¿Un Bosque?
Ahora era el mar. Sí, el matiz azul me recordaba a los largos veranos en la playa, al sol, a la lluvia..
¿Lluvia?
Vaya, sí.. Tenían también ese gris que tiene el cielo en las tardes de tormenta.
Tenían todas las cosas que me gustaban y el tiempo parecía haberse detenido en aquel instante.
Se me confundió el cielo con la tierra. Ya me imagino la cara de idiota que debo tener, de hecho ya la veo reflejada en tus pupilas. 
Reacciono. 
-Oye, lo siento, no he tenido un buen día y he sido una borde... la calle esa, ¿Cuál era? 
+ Calle de la Esperanza, para ser exacto, el número 5.
-¿Cinco? Me gusta el número cinco.
+¿Sí? Pues entonces no rechazarás cinco minutos tomando un café conmigo y me cuentas que te ha pasado.. 
-¿Cinco minutos? Perfecto.. Ah! la calle esa, es la 3ª a la izquierda.
+Me da igual la calle, ahora lo que quiero saber es tu nombre.
-Amanda.
+¿Amanda? Me gustan las Amandas.
-¿A cuántas conoces?
+¿Por ahora? Sólo a tí, pero ya me encantan. 

sábado, 12 de mayo de 2012

Destino.

No puedo luchar contra todas las voces que me dicen que nunca más será igual, que para mí ya no brillará más el Sol cada mañana, que la lluvia lo único que hará es recordarme el olvido en el que he acabado.
Porque eso son ahora mis días, atisbo de recuerdos a la vez tintados de olvido. Suena curioso, pero ni yo misma recordaré como fui cuando era feliz.
No hago más que pasar las horas perdida en el pasado, metida en mis memorias, al fin y al cabo, el presente no merece la pena y el futuro no muestra mejora alguna.
Fuiste el toque de adrenalina de mi vida y por eso ahora me hallo así, hundida en una vida que nunca fue la que yo elegí, fue la que me vino impuesta por las circunstancias.
Aún así no te culpo, quizás porque lo único que hago es culparme a mí.
No puedo dejar de pensar de que en algún momento debí decirte que te quedaras conmigo.
Inútil de mí, que no pude ni intentar conservar aquello que me daba alegría, y claro, ahora me la quitas de repente.
Pero retenerte no es mi derecho.
Yo soy una pequeña parte de tu presente y tú te vas en busca de futuro. No puedo competir con "el resto de tu vida".
Ironía es que vayas por unos mejores días venideros y me dejes a mí sin destino.
Soy culpable de todo esto, mi sonrisa debía ser mía y fui la tonta que decidió regalartela.
Vete.
Vete, encuentra lo que buscas, ya no tengo porque ser la novedad que te haga feliz.
Ve, pero prométeme que no me olvidarás.

jueves, 10 de mayo de 2012

Canta conmigo.

Y de tanto intentar guardar el secreto, acabo metida en mis propios pensamientos, tardes de soledad sumida en mi mundo, asustada de lo que la multitud pudiera pensar. Atrapada en buscar causas y consecuencias de mi propia felicidad.
Y temer. Temer a las reacciones, e incluso a las mismas acciones.
El sentimiento de ser algo pequeño perdido en un gran mundo, en un millón de interrogantes mientras observaba a la gente seguir con sus vidas sin tener ningún inconveniente.
¡Ay de mí! Deberías verme a mí, perdida dando vueltas en círculos sobre la misma opción, corriendo sin rumbo pensando tanto en perderme que apenas conseguí medio desorientarme.
No me quejaba de nada, lo tenía todo, pero me faltaba tanto.. Me faltaba el rayo de Sol de cada mañana, el soplo de viento que moviera mi melena.
Era un pájarillo en una jaula de oro. Pero, al fin y al cabo, enjaulada.
Y me cansé de cantar sola.
Prometí salir y no volver nunca, dedicarme a correr y a reír, a acostumbrarme a ser feliz, a aprender a volar.
¡Vamos pequeño pájaro! Vuela, vuela como solo tú sabes.
Me decidí entonces a volar, a teñir el cielo de color púrpura, inundando las tardes de alegría.
Alegría que seguía cargando con cierta melancolía de tiempos pasados.
Y la libertad se volvió monótona.
Y la monotonía se volvió libertad.
Y yo ya no sabía quien era. Ya ni sabía volar, ni sabía correr.
Yo entonces era un pez.
Fue el océano el que me liberó. Las burbujas parecían entender todo lo que me pasaba mejor que cualquier ave, cualquier persona.
Y entonces me sentía yo. Y volví a ser persona.
Empecé a tener de nuevo emociones de persona, me reía por todo y lloraba por nada, pero era yo.
Era yo enamorándome otra vez.
Me alegraba de poder abrir mi mente a la alegoría de todo lo que descansa y lo que no, a las canciones silenciosas, a los bailes a solas, a los bailes en compañía, a los gritos, a los rezos.
Me encanta cantar en compañía, siempre y cuando sea contigo.