sábado, 14 de julio de 2012

Demasiado efímero.

Y todo nace de un concepto tan efímero como los nombres escritos en la arena que borran las olas, con tanto azar como cuando tocas una tecla de piano, y por casualidad armoniza con la siguiente.
Un concepto de esos abstractos,como quien dice amor y se queda tan contento, como quien lo define como sentimiento, como quien lo ve como forma de vida. 
 los hay que lo ven como la solución a sus problemas, cuando para otros, amor significa sencillamente "problemas".
Y es que eres tan sencillo como como un cuento y tan complejo como la poesía. 
Me tienes encandilada con tanto romanticismo y tanto momento difícil, tanta bronca y discusión ya debería haber acabado conmigo.. pero, ¿Sabes una cosa? 
Adoro discutir contigo por el simple hecho de verte buscar desesperado la forma de que acepte una reconciliación.
Me tienes siempre en vilo con tanto misterio, nunca me dices si todo esta bien o todo está mal, eres la clase de persona que vive en un intermedio incierto, cargado de sentimientos sin mostrar, eres.. eres igual de complejo que la palabra amor. 
Y es que ya no sé que significas tú. 
Quizá es que ahora, para mí, empiezas a significar un nosotros. 
Un no te vayas. 
O sencillamente un te quiero. 
Quien sabe, eres un concepto tan efímero como las chispas de una bengala, con tanto azar como cuando te despiertas y un segundo después suena el despertador. 
Eres de esos que se quieren sin querer. 


miércoles, 4 de julio de 2012

Sus labios.

Tres, dos, uno.
Se apagan las luces y la música sube hasta puntos insospechados, retumban las paredes, ya empiezan los primeros dolores de cabeza.
Poco a poco, todo el mundo comienza a moverse al rítmo de la música, inconscientemente, buscan movimientos que vayan de acuerdo con la temática del tema.
Empiezan a pasar copas de un lado para otro, un vodka por aquí, algo de whisky por allí.
¿Y tú? Tú una de ron, como siempre.
Y se encienden mil un cigarros, y el humo ya no deja ver nada, y mi perfume se cambia por olor a tabaco.
La música sigue.
Lo sofás empiezan a llenarse de parejitas, al parecer los más animados son solo aquellos que bailan para flirtear.
Y allí la encuentras. Tu musa. Tu princesa, dominando la pista desde un rincón, intentando no llamar la atención, algo que resulta imposible teniendo en cuenta que lleva una camiseta brillante, que cada vez que un foco le da deslumbra al resto de la fiesta. Vaya, como brilla.
Y como sacude su pelo, como parece detener el tiempo con cada giro, como sus manos parecen acariciar cada una de las notas. De repente no escuchas nada más que el golpeteo de sus tacones al bailar.
Se para en seco. Coge su copa, da un largo trago, te mira, sonríe. Te invita a bailar.
Y tú, pobrecito, tú antes de darte cuenta ya estás a su lado.
Es lo que tienen las noches.

Y bailas sin saber ni que estás haciendo, ves que habla, pero no escuchas, solo observas al movimiento delicado de sus labios.
Intentas pensar en otra cosa, todos sabemos lo inalcanzable que es ella, todos sabemos que hay mucha gente en esta fiesta.
Pero claro, te está atrayendo de una manera alucinante, sin saber porque ahora lo que deseas es pasar otra noche como esta, pero a solas con ella.
Necesitas poseer el rojo de sus labios.
Y desaparecéis.
Y que curioso, cuando te vuelvo a ver, eres tú el que lleva el pintalabios rojo por toda la cara, en la camisa mal abrochada, hueles a ella, bueno, y a ron.