viernes, 26 de julio de 2013

¿Parezco interesante?

Pecando de superficialidad hasta en lo profundo.
Que no, que no me enamoro de nada más que de tu mente. Oh Dios, es que sabes pensar.
¡Cómo deben correr tus neuronas! Me las imagino, llenas, llenas de información.
Y sabes hablar. Como hablas, como fluyen las palabras, como enganchas a la primera frase, como necesito
escucharte cada día, como te imagino hablando en mi cabeza. Como memorizo tus discursos.
 Me muero por besarte, pero no es tu boca lo que quiero, son tus malditas palabras las que quiero besar.
Pero no menciones tus ojos, la forma en la que miras y analizas, como te quedas con lo importante,
como sabes que me pierdo en tus pensamientos, como me miras, como disfrutas del momento.
Estúpido manipulador.
No hay nada que hacerle, no me gustas, no te quiero. Sencillamente me muero por acostarme con los libros que has leído y acariciar la buena música que escuchas. Pero ante todo, quiero seducir a tu incesable curiosidad.
Vamos, no me digas que no te intriga el porno intelectual.