sábado, 28 de junio de 2014

Jamais Vu.

Estaba sentada mirándolos, ellos se acariciaban y se decían cosas al oído, sonreían. Debían estar teniendo una conversación muy tierna por la cara de ella. 
Estábamos al menos veinte personas en la habitación, pero yo me desentendí de cualquier conversación para estar pendiente de ellos. 
Ella tenía la mano sobre la pierna de él, y éste a la vez le acariciaba el pelo rubio a ella. 
Insisto en que al menos habíamos veinte personas en aquella habitación y yo de repente me sentí sola. 
Muchas veces me gustaba imaginar lo bien que sentaría tener a alguien al lado tocando tu piel, tan solo eso. 
Podría hablar aquí de los cientos de cosas que echo en falta, que necesito, pero no terminaríamos. 
Mientras los seguía mirando a ellos no paraba de pensar: "Quizás yo no nací para tener eso"
A mi vuelta a casa, cuando ya estaba realmente sola me empezó a atormentar la idea de que, estadísticamente siempre tiene que haber gente desparejada por el mundo. Yo era especialmente gafe y quizás pertenecía a ese porcentaje de desgraciados que nunca iban a saber lo que era querer al otro, vivir por él y que vivian por ti. 

Quien sabe, "Quizás yo no nacía para tener eso"

viernes, 6 de junio de 2014

La cuestión es...

"El problema es que no me quiero acostar con él, lo que me pone es la música que escucha y lo bien que habla. "

domingo, 1 de junio de 2014

Pero no me llevó con él.

A veces era un poco triste estar cerca de él. Me refiero a cuando sonreía con ganas y medio segundo después tenía los ojos terriblemente tristes. No entendía como podía cambiar tan rápido de estado, hasta que entendí que la melancolía era su humor permanente y que la felicidad era solo como un pequeño reflejo que surgía cada mucho. 
A pesar de eso, tenía unos ojos preciosos, llenos y brillantes, en los cuales era fácil ver sus sueños . 

Creo que el mayor error de mi vida fue conocerlo demasiado bien habiéndolo conocido demasiado poco.
 Hablo de que yo sentí una empatía profunda e instantánea por él casi la primera vez que lo vi, me llamaron la atención su expresión y sus modos. 
Tardé casi dos años en acceder a acercarme e intentar conocer qué era lo magnético que tenía su aura. 
El problema fue que la observación meticulosa desde la distancia ya me había hecho una idea bastante precisa de quién era, de qué era, para qué era y por qué era él. 
Cuando llegué a su lado, cuando por fin hubo algún lazo que nos uniera, yo ya tenía en mente mil metas. Lo único que quería era recoger todos sus pedacitos, juntarlos y que me contara quién lo había roto de esa forma. 

"And I will try to fix you"
- Debía ser lo que sonaba en mi cabeza.-

Hubo tantos inconvenientes en mi misión de recomponerlo que casi no lo consigo. Olvidé que el cristal cortaba y él en aquel momento estaba hecho de cientos de trocitos afilados, y mi necesidad de pegarlos todos y dejarlo listo para volver a vivir hizo que fuera yo la que saliera herida. 

Me enamoré quizá de un espejismo, o quizá de él. Es una pena que cuando al fin conseguí que saliera a la calle sonriendo, sin tener miedo en las pupilas, no quisiera llevarme con él.
 Es normal, creo que solo a mí me gustaban los de mirada perturbada y corazón roto.