jueves, 18 de septiembre de 2014

Acercándome al Sol.

Esta es la vez número 354 que pienso en ti y en como escribirte. Es la definitiva, espero.
No quiero borrar ni uno de los versos que te escriba ahora, porque todos ellos dirán a la perfección lo que me ronda la cabeza cada vez que en ella estás tú.
Y lo digo como si hubiera algún momento en el que tú no estuvieras en mi cabeza, cuando en realidad tienes allí tu campamento base y no creo que te marches nunca.
"Llegas y de repente me pregunto como pude escribir antes de ti". Y es que por fin encuentro una persona completa, no pareces, no intentas. Simplemente Eres.
Suena sencillo decirlo, pero es complicado ser.
Tú, por esencia eres parte del mundo, 
parte importante,
 el mejor amante
 ( o eso dicen tus ojos cuando te tengo delante)
Eres dueño y señor de la palabra y de la sonrisa amable, nunca he visto tanta agilidad para conseguir ser querido, ni he visto tantas diosas caer rendidas ante un sencillo Tú. 
Tienes dotes de artista, mente algo confusa, pero siempre centrado. Diría que lo mejor de ti, es haberte encontrado . O quizá eso era lo mejor de mí. 
"Él era Madrid y yo, solo una de sus calles". Y es que no se puede explicar mejor la comparativa entre tú y yo. Llevas mil galaxias en tus ojos y yo estoy aquí, derritiendome como un cometa al acercase al Sol. 
Y veo en ti el reflejo de todos los mares descubiertos, y pienso que quiero navegar por todos ellos, o hacerlo solo por la rivera de tu espalda o tan solo quiero ahogarme en tus labios. 
Te aseguro que podríamos estar en el mismísimo Louvre, delante de la Venus de Milo y yo seguiría pendiente de ti. 
¿Por qué iba a mirar todos esos cuadros cuando ya sé que el color más bonito es el de tus ojos?

(Espero estar mucho tiempo orbitando a tu alrededor, para así algún día escribir algo tan bonito como tú)


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