domingo, 26 de octubre de 2014

Etiquétame.

Así que en un día normal, como hoy, la calle estaba llena de anónimos siendo eso, anónimos, en calles quizás no habían pisado nunca, o a lo mejor nunca las habían pisado de esa forma. No hablo solo de mis calles, no hablo de mi ciudad ni de mi continente. En aquel momento había cientos de miles de personas poniendo sus píes por primera vez en Nueva Deli.
La verdad es que asusta, asusta pensar que ahora mismo todos están haciendo algo por primera vez, y es que nunca se para de aprender a vivir.
Pensé que ya tenía suficiente camino hecho para saber quien era, pero ahora mismo, ay.
Siempre me identifiqué con ciertas etiquetas, pero por mucho que lo intento nunca soy la única.
Diría que me llamo artista, pero nunca hice arte, nunca pude hacer cosas tan bonitas como lo que tú conseguías solo con una sonrisa torcida.
Diría que soy escritora, pero nunca jamás súper hacer de mis versos tu voz, ni te pude ver definido en mis descripciones, ni pude nunca poner tu nombre en las dedicatorias de mi libro.
Me definiría como intelectual, bohemia,  etérea, pensadora, graciosa, habladora, bonita.. pero no soy nada de ello, no soy una etiqueta, no soy la "más algo" de nada.
Soy tan poco, que vivo con miedo de perder el mundo que es tu cuerpo y quedarme en la nada.


-Para todos aquellos que se preguntan si escribo sobre ellos, sí.-

sábado, 25 de octubre de 2014

Como sobrevivir a.

Estaba aquí para hablar de como todo acababa de empezar para mí, pero el tema terminó derivando en una declaración de intenciones de las más sinceras que he visto.
Para empezar, todo está por venir, pero eso no tiene que marcar las pautas para nada. Somos infinitamente estúpidos sobrevalorando el futuro. ¿Por qué no disfruto de como el chico guapo de detrás de la barra me sonríe? Fácil, no lo disfruto porque en mi cabeza estoy pensando en cómo le voy a hablar, en como le pediré el número, donde iremos cuando salgamos por primera vez. Y mientras todo esto pasa en mi cabeza, ahora está con él una de menos complejidad.
Para mí, el truco para la supervivencia es la adaptación moderada, sin perder la esencia personal, hay que estar en la masa, pero no ser la masa.
El fin último de todo lo que pienso ahora mismo es que, el día que todo acabe, justo un segundo antes de exhalar por última vez, quiero hacer un repaso rápido de todo lo que me llevo puesto en la memoria y pensar : La verdad, es que mereció la pena.
Mereció la pena el día que me rompí el tacón y volví descalza, mereció la pena cuando me echaron de aquel sitio por tirarle una copa encima al tío ese. Mereció la pena llorar dos semanas seguidas después de que me dejaras, mereció la pena todo la malo.
Y no lo digo porque ahora me lleve lo bueno, lo digo porque "Yo soy yo y mis circunstancias" . Quizás nadie sería nada sin todo lo que el entorno aporta.

¿Por qué a mí? Pensamos siempre.

viernes, 17 de octubre de 2014

Las vistas desde Nueva York.

Contigo era todo fácil, íbamos de un lado a otro como un pincel en el lienzo. Te miraba y veía todos los sueños que siempre quise cumplir, tomar tu mano era como enamorarme del futuro juntos.
Era divertido estar  cada uno en un lado del Atlántico y seguir conectando como cuando te decía lo que pensaba al oído. Es cierto - decías mientras sonreías.
Era tan real escuchar tu voz quebrada por las mañanas,  tanto como lo era contar tus dedos una y otra vez como si no supiera cuantos tenías.
Verte al otro lado de la pista, que sonara aquella canción y empezáramos a acercarnos moviendo los hombros al compás; aquello era lo único que me gustaba de las noches fuera de casa contigo.
Yo no necesité nunca que me escribieras poemas, para mí amor era que siempre me dejaras el último trozo de pizza .
¿Cuándo se nos escapó todo eso?

Es complicado ver como ahora bailas nuestra canción con la chica de ojos verdes, ver como la invitas a un gintonic e imaginármela despertando entre nuestras tu sábanas.
Ahora estoy aquí, en una habitación preciosa del mejor hotel de Nueva York, con la americana de otro sobre los hombros acordándome de ti. No es que quiera estar de nuevo a tu lado, es solo que aún mirando por la misma ventana que él, no tenemos la misma perspectiva... Esa que compartimos tú y yo aún estando en los polos opuestos.

A él no lo amo, al menos no como a ti, pero él está a mi lado y tú no. Esa es la diferencia.