sábado, 17 de enero de 2015

Juntos es mejor

Echo de menos las mañanas en las que te levantas pronto, cuando me doy la vuelta y en lugar de estar tú, está el sol ocupando tu lado de la cama. Es la luz de la media mañana, el Sol que por fin a eso de las 10 empieza a calentar.
Acaricia mi espalda y se desliza en tus sábanas, dejando un rastro cálido por donde pasa.
Echo de menos ver aquello y levantarme a buscarte, verte en la cocina, que me des los buenos días con tu voz quebrada y masculina.
Eran mañanas perfectas, los buenos días empezaban cuando escuchaba una cucharilla revolviendo tu café.
Echo de menos los medios días cuando sales de la ducha y sale un montón de vapor contigo, cuando entro justo después de ti y has pintado algo bonito en el espejo. Es precioso ver tus huellas mojadas en la madera del suelo y seguirlas para que me guíen a donde tu estés. Ver un poco después tu toalla mojada en el suelo y encontrarte ya con tus clásicos vaqueros puestos.

Echo de menos las tardes en las que decidíamos salir, buscábamos tiendas vintage y pasábamos un buen rato probándonos cosas curiosas. Y luego pensábamos en merendar y parábamos para un gofre, con sirope de fresa, porque como tú siempre decías: "Debes ser la única que odia el chocolate".

Echo de menos las noches largas con pizza cuatro quesos, con tu voz de fondo cantándome Hotel California y yo aguantándome la risa. Cuando veíamos pelis francesas en versión original y me soltabas alguna cosa cursi, muy bajito, en el oído.

¿Pero sabes que es lo que más echo de menos?

Que algo de esto, nos hubiera pasado alguna vez.

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