lunes, 16 de marzo de 2015

Corrientes.

Quizás mañana abras la puerta de tu casa y te encuentres conmigo arrepintiéndome de haber llamado, y a pesar de no saber como reaccionaras, valdrá la pena ver tu mirada cansada a las 4 y 52 minutos de la madrugada. 
No   me importa que pienses en qué demonios hago plantada en tu entrada, solo quiero que antes de que amanezca el mar de tus ojos haga su magia, y que las olas de tus pupilas me envuelvan muy despacio. Como hacen siempre. 
Sobre todo cuando crees que no me doy cuenta. 
¿Pero quién no notaría todos los océanos juntos intentando arrastrarte en sus remolinos?