domingo, 25 de octubre de 2015

Me gusta la mañana, me gustabas tú



Quería poderte mirarte a todas horas, 
acariciarte muy despacito mientras sorbías tu café, 
quería echar la siesta en tus piernas, 
despertarme y preguntarte :
 "¿Qué horas son mi corazón?"

Pero ya no es ninguna hora, 
ya no huelo a café, 
y me parece que la siesta terminó hace rato.